Monday, March 28, 2005

Un bonito piropo

Se marchó el domingo por la noche, en el coche-cama a Lisboa.
A las once menos cuarto de la noche.
El momento más temido de toda la semana, que finalmente, no fue tan terrible.
¿Por qué?
No lo sé, la verdad. Supongo que influye el hecho de que por fin me haya atrevido a hablar con él con sinceridad y hayamos aclarado muchas cosas, que me haya dicho que me quiere, aunque haya añadido que ahora nada es posible, que hayamos dormido dos noches seguidas completamente abrazados, y que al levantarse, antes de nada, me diera un beso, que me cogiese por la cintura en mitad de un paseo por Madrid o me pasase el dorso de la mano por la barba, con un cariño del que sólo él es capaz, que nos enrollásemos en Cool, escuchando esa canción que dice "I can´t take my eyes over you", que me diese un beso enorme antes de entrar en el vagón que se lo llevaba para siempre, en la boca, y que me dijese al oído: te quiero mucho...
Supongo que he sido completamente feliz durante una semana con él, y que el hecho de ver que nunca ha querido tomarme el pelo, y que me quiere de verdad, pero limitado por las circunstancias, ha conseguido elevarme por encima del fango en el que solía volver envuelto siempre que le veía.
No voy a negar que estoy triste, sería ridículo, y poco creíble.
Le echo mucho de menos. Como ya me dijo Gon en su momento, el problema fundamental de esta visita era que, por primera vez, era él quien se metía en mi vida, en mi rutina, de la que faltaría cuando se fuese. Y así es un poco.
Por las noches, aún duermo con él, por culpa de su colonia; en la nevera, aún quedan cinco o seis latas de Coca-Cola, de las miles que compró nada más llegar, porque es un verdadero adicto (Coca-Cola normal, cuando yo bebo light)...vestigios de una semana.
Nada más llegar a casa le mandé un sms, diciéndole lo mucho que le quería y la pena que me daba el hecho de que unos kilómetros de distancia impidieran una relación en la que creo que ambos seríamos felices, pero que entendía su posición, y que no quisiera, a lo que él contestó: "No es cierto que no lo quiera, más bien no es el momento. Que no sé si llegará. Mucho de mí lo desea. Por lo demás no lo controlo, por desgracia. Pero te quiero mucho".
Me quiere, me lo ha dicho, y por una vez me lo creo, no tengo dudas.
Esto no me lleva a obsesionarme, como otras veces, y a rechazar cualquier otra posibilidad. Esta vez lo acepto como una posibilidad de difícil realización, como un piropo que me han querido regalar los que organizan el mundo, como dice R.

Una semana al lado de alguien que te quiere, y al que amas, es más de lo que mucha gente puede esperar.

Me quedo con eso.

Monday, March 21, 2005

Un poco de paz

Y menos corazón.
Era lo que necesitaba con el tema de Pedro.
Ayer, después de pasarme la mañana al borde del llanto en el despacho, sintiéndome un ser invisible, pasé la tarde con él. Estuvimos paseando por el centro, comprando unos libros y un par de discos (por fin encontré un libro de poemas de Benjamín Prado que llevaba mucho tiempo buscando).

Tras dos horas y media de paseo por el centro, agotados, decidimos sentarnos un rato a descansar.
Él se pidió un té y un par de donuts. Yo, una Coca-Cola.
R. me había dicho que hablase con él. Dario también. Tenía que hacerlo, era lo mínimo que me debía a mí mismo. Saber.
No sé muy bien con qué o en qué momento surgió, pero sé que fui yo quien provocó la conversación. Un acto de valentía generado por el dolor y la angustia que en tres ocasiones anteriores nunca había sido capaz de llevar a cabo. Qué error, de haber sabido que era tan purificador no habría perdido el tiempo.

Le dije todo: lo que sentía, mis incógnitas sobre lo que el pensaba/sentía al respecto, lo que deseaba, lo que no, por qué´s, motivos, dudas...y todo, instalado en una tranquilidad que me sorprendió a mí mismo, y que me dejó arriba, en un bonito lugar, ese que todos debemos dedicar a los que aman, por hacerlo sin pedir nada a cambio, con absoluta generosidad.

Él me vino a explicar que un problema fundamental era la distancia, que había venido a Madrid sólo a verme a mí, porque le gusto, sí, pero por otro lado no quiere nada, porque no lo siente así ahora. Me explico su carencia de pasión en las relaciones sentimentales, su exceso de cabeza...decidió salir con su último novio tras un mes de cenas y citas, desde la más absoluta indiferencia pasional, sólo motivado por una concordancia de gustos e intereses (cuando el otro día me explicaba cómo había sido su relativamente cercana ruptura, lo hacía con una carencia de tristeza que resultaba pasmosa, aunque en ese momento gratificante, claro). A medida que me hablaba, poco a poco, me fui dando cuenta de que no le conocía, y que todo lo que había compuesto su imagen no era otra cosa que fruto de mi obsesión por un ideal. Poco a poco, fue dejando de gustarme. Poco a poco, me fui recuperando.

En ningún momento levanté la voz, ni lloré, ni me fui...todo fue calma, derramándose lentamente desde el ventrículo derecho al izquierdo, y luego inundando las dos aurículas.

Pude incluso reir, y bromear. Me reía de mí mismo, me resultaba cómico lo que había sentido por alguien al que desconocía.

Mientras, Pedro me explicaba cómo, si yo viviese en Lisboa, si tuviesemos una cotidianidad juntos, él seguramente se habría planteado el salir juntos, el ser novios, lo que fuera o fuese...pero así no, simplemente no.

No sabía que me hería con su actitud cuando pasaba de mí en mis visitas a Portugal, y le creí, porque una vez que vi la capacidad de indiferencia y desapasionamiento con la que él era capaz de vivir sus relaciones, sabía que era posible. Eso me ayudó a no odiarle, y desde ahí, a la paz. No sé muy bien cómo ni en que segundo, pero se me pasó.

Ante uno de sus comentarios, yo respondí: "No te preocupes, porque ya no me gustas tanto".

Al final, en cierto modo, me he dado cuenta de que, en síntesis lo que más me ha dolido ha sido no poder resultarle irresistible, pero eso no se focaliza en él, ha pasado muchas otras veces. No es él, ni los demás, está dentro de mí.

Ahora no voy a caer, ni mucho menos tampoco, en echarme la culpa de todo, ni en decir que él me resulta absolutamente indiferente. Sería mentira.

Sólo sé que hoy no tengo ganas de llorar, y eso es más que suficiente.

Monday, March 14, 2005

Idas y venidas.

El viernes salí corriendo del curro.
El autobús salía de Méndez Alvaro en una hora y tenía que pasar antes por casa a recoger una cosa que había olvidado.
A León.
Me encanta salir de viaje, es un acto que consigue revolverme, hacerme feliz durante días.
La emoción que produce la promesa de días diferentes.

Bruno y Gon estaban en la estación esperando cuando llegué, dispuestos a ser los perfectos anfitriones (y la verdad es que ambos se han portado de puta madre). Ellos llevaban allí varios días de fiesta sin fin, pero tenían pila para mucho más.
Yo había reservado, con un bono de Bancotel que me habían regalado en Bankinter (por ser empleado del mes, y es que uno vale un potosí), en el Hotel Alfonso V, que se lo recomiendo a cualquiera, porque está de puta madre. Daban ganas de quedarse a vivir en aquella habitación. Nos dimos una ducho Gon y yo y ya estábamos listos.
Yo tenía un hambre que no veía, por lo que decidimos ir a tomar algo a la pizzería de un amigo de Bruno, Alex. El calzone que hacen es digno de aparecer en la guía Muchelín, en serio. Estando allí, en plena faena gastronómica, apareció Bruno, y nos encaminamos a nuestro primer destino: el festival Otros mundos pop, en la disco Studio 54.

Tocaban Michael Jackson y las sacerdotisas de Baal y Aviador Dro. Yo, que de este tipo de música no tengo ni puta idea, no les conocía de nada. La verdad es que los primeros resultaban por momentos bastante graciosos, y los segundos, venidos de los tiempos de la Movida madrileña (dato aportado por Gon, yo ni idea, como digo) tenían canciones bastante aceptables y movidas, pero al final se metieron en un círculo un tanto oscuro que podía resultar un tanto aburrido. Aunque yo, de aburrirme nada, lo pasé genial con estos dos al lado.

Nos bebimos como cuatro copas ya en este primer garito leonés. Así, porque era un bonito viernes, ¿se necesita otra excusa?
Claro que no!!!!

Qué bonito es llegar a una ciudad diferente, en una disco desconocida y ver un montón de nuevos rostros (unos prometedores y otros completamente olvidables), frescos a nuestros ojos, vírgenes!!!! Jajaja. Yo, además, con esta capacidad que tengo para atender a la conversación y fichar sin pausa. Ya sólo me queda ser un poco más atrevido a la hora de ligar, que es fundamental, claro.

Después del concierto, nos fuimos de bares con los amigos de Bruno, y lo pasamos de puta madre, la verdad. Son todos muy majos, y enseguida te acogen.

Un ejemplo claro de esto es el café que nos tomamos al día siguiente con Estrella, una de sus amigas de la infancia, y que es graciosísima la tía. Habla por los codos, pero con una gracia acojonante. Me enteré de que el grupo formado por los amigos de Bruno, está formado en gran parte por gente que se conoce desde el colegio, de Ponferrada, y me llamó la atención, porque eso no me ha pasado a mí. Mi amistad más antigua (que hoy en día subsista, y en el fondo, debo confesar que está dando sus últimos estertores) se remonta a 3ºBUP. Se llama Berta, y ahora llevamos separados un par de años por trabajo, y la verdad es que no es lo mismo. El resto, son de la Universidad (entre las que se encuentran incondicionales como Isa y Teresa, ¿qué haría sin ellas?), y mis mejores adquisiciones recientes no superan los dos años: R. y Gon. Los amigos del cole o la guardería llegan a ser como hermanos, has visto su evolución, y nada puede separarte de ellos. Pasa, incluso, que son amistades que van más allá de los intereses comunes, etc...se forjan en una época tan inocente, que simplemente viven porque ver a esa persona te provoca un sentimiento de casa que no te aporta ninguna otra. Bueno, eso es lo que pienso yo, que luego me he dejado por el camino a cinco o seis en cuanto he encontrado gente con la que congeniaba mejor. Pequeños cadáveres agonizantes a los lados del camino, y yo con el brazo encima de mi nueva adquisición, riendo y planeando el fin de semana. ¿Por qué a mí me paso eso? Supongo que el hecho de que fuese gay y no pudiese decírselo a gente que tenía pensado ser mecánico de las fuerzas aéreas (Óscar el mosca, mi primer amigo de Majadahonda), influía. Porque a medida que han pasado los años, la gente que he elegido en absoluto me ha decepcionado. Berta ha sido toda una sorpresa, la verdad. Jamás pensé que me distanciaría de ella. Apenas sabíamos de qué hablar cuando nos vimos estas Navidades, y eso me entristeció mucho. Por primera vez en mi vida sentí ansias de irme de la mesa donde tomábamos café. Fue horrible. Recordé los miles de planes que habíamos hecho cuando éramos adolescentes: vivir en Nueva York, una casa de verano en Suecia...miles de chorradas megapijas como buenos niños mimados de la zona norte. Y claro que el hecho de que no se hayan cumplido no tiene nada que ver (vamos a ver, tengo un mínimo de raciocinio). No sé.

Alex, el amigo de Bruno que he mencionado, el de la pizzería, me recordó tremendamente a Pedro, el famoso portugués, del que vivo enganchado esporadicamente desde hace más de un año ya.

Qué casualidad, porque Pedro me llamó el otro día para decirme que viene a Madrid, a verme, a quedarse en mi casa, a pasar diez días...a exterminarme de nuevo. A lo que yo, claro, no me he negado, como el gran gilipollas que soy cuando quiero.

Y lo peor, Inés, su amiga de Lisboa, me dijo ayer por el messenger que no tiene novio!!!! que lleva cuatro meses solo!!! Ahora estoy en crisis; no sé cómo actuar, qué hacer o decir para que funcione si tiene que hacerlo o no, no pasarme tampoco para no cagarla, pero no quedarme corto para no pensar que todo se ha ido a la mierda por no intentarlo... aggggaaaaggaah!!!!

El horror, eso es lo que me espera.

Monday, March 07, 2005

Más de lo mismo (incluso el domingo)

Ayer tuve un bonito día familiar.

Mi madre se enteró de que por fin teníamos congelador y me dijo que el domingo sin falta me pasase por casa para comer, porque me tendría preparadas varias cosas.

Gracias a esto (congelador/mi madre) por fin conseguiré salir de la dieta "ensalada de queso-pizza-salchichas-arroz a la cubana-ensalada de queso", que llevo siguiendo desde que me independicé (alternado todo ello con comida italiana del Madrilia, al que al menos una vez por semana nos acercamos R. y yo para una degustación de nuestros favoritos).

Tortilla rellena, albondigas de pollo con corazón de queso fresco y salsa, pollo con aceite y perejil, listo para ser preparado en la sarten y una crema de queso de cabra con cebolla confitada para preparar unas deliciosas tostadas que están para morirse.

Una maravilla, vamos.

R. dice que en nuestra casa nos gusta demasiado el relleno. Un día de esta semana está invitado a mi casa para una degustación, a ver qué dice entonces. Ya le he dicho que, a cambio, él se tiene que traer el DVD de la cuarta temporada de Sexo en Nueva York, que estoy en ascuas.

Bueno, volviendo al tema de mi visita a los parajes de la infancia.

Mis padres me recibieron con enormes sonrisas y miles de qué tales y besos. De la cocina salía un delicioso olor a comida, y cuando entré en ella, me encontré ante un verdadero festín para cuatro personas. Mi madre había preparado cosas de sobra para que me pudiese llevar a casa. Es la mejor. Pero no acaba ahí la cosa, no. Cuando ya casi se me saltan las lágrimas, fue cuando al abrir la nevera me encuentro ante uno de esos paquetitos de pastelería, que tan coquetamente precintan en esas tiendas con esos finos cordoncitos blancos. Le pregunto a mi madre si es el cumpleaños de alguien, y me contesta que no, que ha comprado unos pasteles porque yo venía, y con la excusa...entonces (yo soy poco goloso, la verdad, y hasta el momento el evento de pastelería no me había conmovido en lo más mínimo) le digo que qué pasteles son, a lo que ella me contesta: "petit suisse, tus favoritos". Ahí casi me desmayo, el detallazo de mi madre era espectacular, sin duda. Ella, que siempre ha pasado de miles de cosas de las que le he contado, una vez que me voy de casa, me demuestra con estos pequeños gestos, que me escuchaba, que me conoce, y que me quiere. Trató de justificarse diciendo que aprovechaba que yo venía para comprarlos porque a ella también le encantan, y que como estaban a dieta, no tenían muchas excusas, pero yo sé que fue un acto de amor puro.

Mi hermana Laura, en plan de broma, no paraba de quejarse, diciendo que qué era todo aquel despendole: "cuando viene el niño, cocacolita y pastelitos, y el resto de días, agua y yogurt". Todo esto, sin acritud, que mi hermana es más maja que las pesetas y lo único que pretendía era evidenciar que mis padres, en ocasiones un tanto duros y quizá distantes, se están reblandeciendo con estas cosas, lo cual se agradece. Hasta cuando hablas con ellos por teléfono parece otra cosa. Te escuchan de verdad y todo!

Después de la comida (con sobremesa! de estas de sentarse un rato a hablar después de comer, cosa que en mi casa no se ha hecho en la vida! Normalmente es: después de comer, cada uno a su cama a dormir una buena siesta de manta y orinal y el que tenga que decir algo, que lo haga mientras están todos sentados, porque después lo lleva crudo. Pero esta vez no, esta vez, el rollo pastelito y café y una ronda de preguntas y respuestas con aparente interés de nuestros padres. Loco me dejaron), pasé al momento hermanos. Estuve un rato con Adrián y Laura, los pequeños, a los que echo mucho de menos: Laura, con la que siempre andaba de marujeo, y diciendo lo bueno que estaba este o aquel, la que me reñía (de broma, porque luego se sentaba al lado mío y se enganchaba más que nadie) cada vez que me cazaba con el gaydar abierto mandando mensajitos; y Adrián, con la cabeza siempre llena de ideas, dispuesto a compartirlas contigo en cuanto le prestes un poco de atención, con sus cuadros, sus dibujos y sus cortos, siempre a cuestas...Los dos son maravillosos. Daniel sólo apareció un momento, y después se marchó al curro (la hostelería de España). Mario estaba de viaje en Barcelona.

Y por la tarde, R. me ofreció pasarnos por el En Plan Travesti, la sesión esta que se organiza algunos domingos del mes, y a la que yo había ido una vez con Gon y recordaba bastante entretenida. La verdad es que en la anterior ocasión, se organizaba en Coppelia, y anoche fue en Pink Flamingo, lo cual le quitó bastante espacio, no "respiraba" tanto como la otra vez (y no, no soy ningún freakie del clubbing ni nada de eso, no quiero choteos, es que no sabía cómo explicarlo, leñe). A mi la sala Flamingo nunca me ha gustado demasiado, la encuentro ligeramente claustrofóbica.

Uno, cuando sale un día que no es un viernes o un sábado, siempre alberga la pequeña esperanza (confesada a uno mismo o no) de encontrar algo diferente. Una sesión que sólo abre un domingo al mes, gente que sale un día un poco diferente, caras nuevas...

Pues NO, error. Y de los gordos.
Más de lo mismo.

Qué lástima de ciudad. Nos conocemos todos, esa es la realidad, la desesperante realidad.
Nada nuevo bajo el sol. No surprises.
Las mismas caras, las mismas poses, los mismo saludos, las mismas preguntas con sus consabidas respuestas...

Un millón de miradas que se lanzan sin parar, como flechas, flasheadas por las luces intermitentes del techo, en busca de un objetivo que al final no se alcanza, caen al suelo, y las pisotean, y van formando ese barrillo negruzco que siempre queda en el suelo cuando encienden las luces y te mandan a casa.

De repente, una cara nueva, unos preciosos ojos azules que nunca has visto; preguntas a quien le conoce, demandas una presentación, y entonces, la Gran Frase: "es hetero". Y ahí ya es cuando quieres que le peguen fuego a la disco, con todo el mundo dentro.

Después, te llegan tus amigas con el rollo este de qué suerte que tienes, con lo buenos que están los gays! Para matarlas, sobre todo cuando te enteras de que ese comentario va por gente como Nacho Duato o Miguel Bosé. A quién le importan esos dos!? Pa´ellas!

Jajaja, en fin, lo mejor (o quizá la única opción) es tomarse todo esto con humor.
En el taxi de vuelta a casa nos reimos mucho R. y yo.
No voy a decir que no preferiría haber ligado, pero fue un buen final para una noche de domingo (con hetero decepcionante incluido).

Tuesday, March 01, 2005

Una puesta de sol

Ayer quedé con R. para tomar un café.
Íbamos a ir al Delic, pero finalmente triunfó la opción de El Viajero.
Yo había estado alguna vez comiendo en la parte de abajo, donde está el restaurante, pero nunca había subido arriba. Tiene unas vistas desde la plaza del Humilladero hacia San Francisco el Grande...simplemente maravillosas. Sobre todo, si encima vas por la tarde, en invierno, cuando aún atardece temprano y ves la puesta de sol por detrás de la iglesia.
Un cafetito, un cigarrito...y esa luz que tanto favorece, claro! Que estábamos los dos para que nos comiesen a besos.
Sé que es muy chacho y muy barato lo de la música árabe al atardecer, pero reconozco que me encanta, qué le vamos a hacer.
Sobre las 7 le dejé porque había quedado con un chico al que ha conocido hace poco. Hice mutis y me dirigí a casa de Bruno, donde estaba Gon, para fumar un ratillo, que una vez a la semana no hace daño (creo que es un proverbio marroquí, ¿o chino?, ahora no lo recuerdo).
Una vez en casa de Bruno, comenzó el delirio de risas y chascarrillos. Lo pasé muy bien. Gon y yo sopesamos la idea de ir a León con Bruno dentro de dos fines de semana, en vez de a Segovia, pero aún no está muy clara la cosa. Ya veremos. El caso es irse a algún lado, y si es con gente autóctona, mejor que mejor.
A las 10 puse rumbo a mi casa, que desde Marqués de Vadillo, debo decir que tiene una conexión muy chunga, la verdad.
Belén llegó a casa un poco después que yo, y como estaba todavía pelín fumado la pereza que me dio hablar con ella no es descriptible en tan pocas líneas, por lo que la distancia que hay entre lo que hice yo y cerrarle la puerta de mi habitación en su cara, dejándola con la palabra en la boca, es bastante corta.
Necesitaba descansar.
Ayer era el día en el que debía haber quedado con Teresa para conocer la casa que ha alquilado con Billy en Madrid (Teresa, la chica que vivió en Edimburgo durante año y medio con su novio y ahora vuelve a casa para trabajar en la consultora de su padre, y que se ha independizado también). Me dijo que me mandaba un mensaje para quedar, pero aún lo estoy esperando.
Hoy tengo fiestuqui con R., en Pachá, y mañana me encargaré de hacer resumen pormenorizado de los hechos, que ya sabeis que me encanta la crónica social.
A currar.
Ciao.