Friday, November 25, 2005

Gruppo di famiglia in un interno


Hacía mucho que no iba al cine solo.
Algo que, por otro lado, me encanta.
Ver la película sin que nadie te esté comentando las escenas o sus dudas, encenderte un cigarro al salir, ponerte el abrigo, y caminar a casa.
Ayer, además, fue particularmente placentero, después de ver esta película de Visconti, llena de personajes decadentes, que pasean su soledad con elegancia por las dependencias de un palacio romano.
Silvana Mangano envuelta en Fendis, haciendo de marquesa fascista y neurótica, Helmut Berguer, enfundado en unos vaqueros de Yves Saint Laurent de los 70, languideciendo en un cinismo que al final le supera y un maravilloso Burt Lancaster, que hace como nadie el papel de aristócrata al final de sus días...
Luego, a la calle.
Un frío de narices.
Abrigo, me subo el cuello, y cigarro, como dije.
Bajo toda la calle Atocha, hasta mi casa.

Maravillosa soledad de una noche de otoño.

Thursday, November 24, 2005

¿Por qué somos los más borrachos?


Este fue el texto que me puso Gon un día, a la vuelta de una de nuestras salidas extemporáneas (vamos, un día que salimos entre semana, un martes o un miércoles, y nos cocimos como piojos).
Es una buena pregunta.
¿Por qué?
Pues no lo sé, pero debo decir que me importa un pito, la verdad.
Lo que sí sé es que me lo paso genial, y eso es lo único que me importa.
Además, no siempre el alcohol está de por medio; no hay más que recordar aquellas maravillosas tardes en Granada (de acuerdo, por la noche nos atufábamos, pero por la tarde no), o nuestras charlas de la tetería...el alcohol no es más que un complemento que se encuentra con nosotros en algún momento del día, como el que no quiere la cosa.
El alcohol nunca te falla...
Sí, lo sé, estoy de ingresar en AA.AA., pero chico, es que si la vida me da palo, yo la voy a soportar...no te digo.

Ayer quedé con Gon en El Económico de la calle Argumosa, y lo que iba a ser una coca-cola se convirtió, un miércoles más, en...salir.
¡¡Es que no lo podemos evitar!! Nos empezamos a reir, nos lo estamos pasando genial...y ¿qué vamos a hacer? ¿Irnos a casa? !Ni de coña! ¿Y qué vamos a beber, coca-colas? Joe, es que con los gases que dan no se puede, y los tés y los cafés te ponen como una moto...así que...cañas y copas, no hay otra.
Viéndolo así, uno se da cuenta que el alcohol no es más que una consecuencia natural de las ganas que tenemos de pasar más tiempo juntos. La droga que expande nuestros humores y tiempos.
Vamos, que no es algo tan malo, coño, jejeje.

Eso sí, no cambiaba mi amistad por él por mil botellas de Cacique.
En respuesta a lo que dijo de mí en un comentario en este blog una vez:

Gon, tú también eres mi droga!
Jajajajajaja.

PD: este fin de semana se presenta emocionante y lleno de nuevas experiencias, no os perdais la próxima entrega.
PPD: me dirijo a mis fans del norte de españa, para que desvelen sus identidades, porque...tachán, tachán...Gon y yo hemos planeado un puente de Diciembre por todo el País Vasco!!! (Biarritz incluido, claro).

Monday, November 21, 2005

A destiempo.


Ha sido un fin de semana raro.
Dos cosas.
Una ilusión que se ha perdido.
Parecía que no, pero ayudaba a pasar la semana.
Un viaje acabó con ella.
Ahora nada.
Y otra, algo que pudo ser en su momento y no fue, y ahora es, en otro lugar.

Siento que siempre voy a destiempo.
No sé cómo lo hacen los demás.
No entiendo cómo funciona.

Monday, November 14, 2005

De vuelta...


...a las aceras.
Qué divertido ha sido todo en Murcia.
Nuestra intención era que fuese un fin de semana de relax, alejados del mundanal ruido y la contaminación, recogiendo mandarinas y tomando el sol...aha...
Bueno, nos hemos pegado una juerga...de las buenas.
Gon y yo llegamos el viernes antes que nadie, porque salimos pronto de Madrid.
Dejamos el coche enfrente de la casa de Isa y nos fuimos a la orilla del rio (a la sombra de los pinos no, porque ya era de noche), a fumarnos un porro, así, para celebrar que estábamos en otra Comunidad (que cualquier motivo es bueno, y como con los bombones de la caja roja salen granos, pues hachis, que es bueno para los pulmones).
Después, a la cafetería Siglo XX, ese lugar de encuentro y reposo, ese reducto del buen gusto...cuyo nombre se debe a que su propietario, cuando lo decoró, decidió exponer, uno a uno, y sin criterio alguno de exhibición, todos los estilos decorativos que han ido jalonando la historia de aquellos cien años: del minimalismo chusco al ladrillo visto rural, del modernismo de los grabados que anuncian champán a los sillones de skai de los 70, pasando por la flor de plástico de los ochenta, que tanto revolucionó nuestros hogares, y no dejando fuera, eso nunca, la tradicional tragaperras, sin la que un bar no es un bar en esta España nuestra.
Un bar...fetén, vamos.
Poco después, llegaron Eva, Jesús, Ana y Débora. Y ya...cañas!!
Luego, a casa a colocar las cosas cuando llegaron los que faltaban, vuelta a salir a Siglo XX (comprobamos que aquel lugar no era un espejismo fruto de nuestra imaginación alucinada, sino un bar), y botellón en la casa.
Nos reimos un huevo, y acabamos jugando a las películas, a lo que se animó el mismo Gon, un poco reticente al principio, pero que terminó disfrutando como uno más.
¿Por qué somos siempre los más borrachos? Es una pregunta que pasará por siempre a los anales de...a los anales.
Para despedir nuestro primer día, después de hacer el ganso con Isa por todas partes cuando todos dormían ya (y es que la Isa es la mejor; somos como los Calatrava, pero en guapo, claro), nos hicimos otro porro en el cuarto.
Dura transgresión la nuestra: dos chicos durmiendo juntos y fumando porros en el cuarto de unos de los tíos de Isabel, que son Kikos -vid: secta religiosa católica-. Qué modernos que somos cuando nos ponemos a ello, la verdad.
Acto seguido, nos quedamos frititos (jajaja, es que me encanta esta palabra).
El campo tiene cosas como que te puede tocar dormir enfrente de una casa en la que un pavo se pone a hacer ruidos a las cinco de la mañana, pero el ron siempre ayuda a superar estos imprevistos.

Al día siguiente, amaneció lloviendo, como en el resto de España, creo.
No pudimos hacer la barbacoa que teníamos planeada, pero a cambio, Eva y Débora nos hicieron un cocidito del copón.
Una buena y larga sobremesa, con cafés y muchos pitis incluídos, al calor (excesivo, casi nos da algo) de la chimenea.
Llegaron así las ocho, y muchos quisieron quedarse a ver el fútbol, pero Isa, Débora, Ana, Gon y yo, no. Así que nos fuimos a tomar unas cañitas y unas tapas, para no perder el ritmo marcado.
Era superior a nuestras fuerzas, no queríamos caer, de nuevo, en lo fácil, pero...pasamos al lado, y no pudimos resistirnos: volvimos a la cafetería Siglo XX. Esa decoración, esas copas, ese camarero que te llama pel-la cuando menos te lo esperas...lo tiene todo para hacerte feliz, sin más.
Durante el copeo surgieron temas de rabiosa actualidad, y entre ellos, el de la transexualidad. Es que, no es en muchas ocasiones, pero mira, cuando nos ponemos serios, cómo somos.
Nos dimos cuenta, de repente, que era la una o así y que teníamos al resto del grupo abandonado en la casa del rio. ¿Y qué iban a hacer sin los más divertidos del grupo una vez que se acabase el partido? Pobrecillos. Por todo ello, decidimos volver.
Los cachondos, se habían escondido para darnos un susto. Algo, vamos, completamente imprevisible y superoriginal. Habían dejado una hoja que se asemejaba a las que se usan para hacer espiritismo encima de la mesa del salón, con una vela encendida y música clásica en la mini cadena (¿Bach les produce terror?, no lo sé). Gon y yo, que somos unos pelas (que no pel-las), nos fuimos a la cocina, y ahí sí, tuvimos que reprimir un grito de terror: faltaban dos botellas de ron!!!!! Os lo juro, a Gon se le pusieron los ojos en blanco y el pelo verde y de punta. Esa visión si que resultó terrorífica. Echaba espuma por la boca, mientras, entre esputos, gritaba: ¡salid, salid de donde esteis, hijos de perra!, ¡¿dónde está mi ron?! Ni Belén Esteban en esos días del mes ha dado tanto miedo.
Menos mal que salieron pronto, con las botellas, para poder comenzar una nueva sesión de bajada a los infiernos.
La cosa, desde luego, no decepcionó, fue tan o más divertido que el día anterior. Gon y yo acabamos solos con Débora, como a las 6 de la mañana, poniendo nuestros cds y meados de la risa. Cuando se acabó el ron, atacamos la botella de ginebra, y, gracias a Dios, ya era muy tarde cuando ésta se acabó y no nos dio por empezar con la de Sherry de Terry (que me han confirmado que es la bebida favorita de Massiel, y que fue la botella que encontraron en su mano cuando volcó por la ventana, la jodía).

Al día siguiente, domingo, os lo juro, nada de resaca.
Cuando Gon y yo nos levantamos, todos se preparaban para ir al huerto de la familia de Isa, a coger mandarinas. Nos daba una pereza de la leche, así que nos hicimos un cola-cao (yo suelo tomar café, pero corría el riesgo de que mi lengua mutara el soletilla y se hiciera una con mi paladar) y nos tiramos en los sofás del salón, al lado de la ventana. Hacía un día buenísimo, por fin: cielo azul, y las pequeñas montañas que rodean el pueblo, verdes. Momento idóneo para un resumen de intenciones y logros.

Quería salir de Madrid.
Despejarme un poco.
Aclarar ideas.
Reir.

Todo lo he conseguido, aunque sea un poco borracho.

Thursday, November 10, 2005

Murcia, qué hermosa eres!


Es el título de uno de los programas más atroces de Telecinco, pero además, el grito de guerra que proferiremos Gon y yo mañana, cuando venga a buscarme al curro en coche y nos marchemos en pos de la huerta murciana y sus gentes.

Vamos a pasar el finde en Blanca, en una casa enorme que tiene Isa.
El pueblo no es nada del otro mundo, pero es muy tranquilo, y la casa es cojonuda. Además, tienen huertos, e iremos a coger mandarinas (que a Gon le encantan).
Nos viene bien para poner un paréntesis al desenfreno madrileño que llevamos últimamente.

Ahí te dejo Madrid, otra vez.

Tuesday, November 08, 2005

Misterious Skin


Ayer quedé con Gon porque se tenía que comprar unas zapatillas.
Me he convertido en su shopper particular, porque sin mí es incapaz de adquirir nada (no por falta de gusto en absoluto, sino de voluntad, claro).
Encontramos unas muy chulas, se quedó la mar de contento y lo fuimos a celebrar con un porro a la tetería de la calle Pez, que la teníamos la mar de abandonada.
Yo tenía pensado ver por la noche la peli que echaban en el festival de cine gay: Misterious Skin, y el Gon, que está la mar de cinéfilo últimamente, se apuntó.
Antes, una paradita en el Museo del Jamón, que hemos descubierto que es de los pocos sitios que quedan en Madrid en donde la caña sigue costando 0,60 céntimos (¡veinte duros!).

La película estuvo genial (salvo un momento "esta cursilada a qué viene").
Sobre todo, porque trata un tema como la pedofilia sin ningún atisbo de intento moralizante, simplemente mostrando los dos caminos por los que una misma experiencia puede conducirte: uno la alucinación que produce la negación, y otro, el cinismo en un cuerpo sin corazón.
El reencuentro final en el sofá donde todo comienza es fantástico, la liberación al conocer, al saber, mientras la cámara se eleva y vemos como se abrazan dos chicos que nunca se encontraron, pero siempre estuvieron el uno al lado del otro.

Friday, November 04, 2005

Despejado


En Madrid pueden faltar muchas cosas.
No tenemos mar (una gran carencia), ni tampoco castillos (como dice Pedro cuando quiere enfadarme).
Pero a cambio, tiene algo que no he visto igual en ninguna ciudad de las que he estado.
El cielo despejado más bonito del mundo.
¿No son maravillosos los días como hoy en Madrid?
Todo promete un gran fin de semana.
Además, estoy de muy buen humor.