Múltiples direcciones

Ayer fuimos a La Latina a tomar unas cañas, al bar donde ahora trabaja Andrés, el primer chico con el que estuve, hace tres o cuatro años.
Sigue tan guapo como siempre, y encantador. Hace año y medio que sé que trabaja allí, pero nunca me había dado por pedirle el teléfono, hasta el viernes pasado. Me dijo que me pasara el miércoles, para charlar un rato, y así lo hice, pero no hablamos. Estaba con unos amigos, y él muy ocupado. Finalmente, cuando nos íbamos, me acerqué para despedirme y le pregunté si le apetecería ir al teatro la semana que viene. Me dijo que el lunes o el martes le venía bien.
Ahora estoy mirando los horarios. Le llamaré luego para confirmar.
¿Voy rápido? No lo sé, y ya me da igual. He comprobado que no importa lo que hagas, por acción u omisión siempre se va todo a la mierda, así que...me la suda.
Cuando salga de trabajar he quedado con Mateo para comer. Un chico encantador de pelo rizado, al que creo que no intereso, pero con gran conversación. Pasa una mala época y tenía muchas ganas de verme. Es la segunda vez. Le conozco de internet y sólo nos hemos tomado un café.
Curro me mandó un mensaje ayer. Está claro que le gusto, y lo digo sin prepotencia. Simplemente, se nota. Igual que se nota cuando alguien pasa de ti, por mucho que queramos hacernos ilusiones inventando mil justificaciones para que no nos llamen en una semana. Se nota, y me preocupa, porque yo por él no siento nada y no quiero liarla. Es divertido dentro del marco donde nos movemos por el momento, pero veo que él empieza a estar incómodo en esa postura, y quiere estirarse. Contesté al mensaje de manera evasiva y poco comprometida. Aún no ha contestado. No puedo hacer más, por mucho que me joda.
A Fran le veré esta noche, en el concierto. La última vez que le vi en el Astoria nos acostamos. ¿Qué pasará esta noche? Nunca se sabe, pero intuyo que nada. Es el claro ejemplo de alguien que pasa de mi. ¿Por eso voy detrás? La verdad es que no lo sé, solemos adornar esta reacción con sentimientos que en realidad no existen por personas que en ocasiones casi no conocemos. Supongo que nos da rabia reconocer nuestra simpleza, lo barato y previsible de nuestros actos.
El pecho se me ha llenado de flechas.
En múltiples direcciones.
¿Dará alguna en el blanco?

3 Comments:
Estoy super perdido macho...
Ay, David, pues como yo!
chico què suerte!!!. Estás sembrado....hacìa un tiempo que no te leía y en cuanto vuelvo estás que te sales...A ver si aprendo yo.
Post a Comment
<< Home