Saturday, January 28, 2006

Bloody Birthday


Vaya tarde y noche las de ayer.
Aún tengo el estómago cerrado. Coco ha bajado a hacer la compra, pero no sé si voy a comer nada.
Motivos?
El pelirrojo lo sabe todo al fin.
Ahora me siento como el tonto de la película, como siempre.
De Manu no sé nada desde el jueves, cuando me mandó aquel mensaje de contestación en el que me decía que claro que le apetecía verme.
Al final, me ilusioné, ya lo sabía yo.
Mira que estaba claro que no podía.
No escarmiento, nunca lo hago.
Me duele la tripa.
Qué mierda.
Tomo café, y mando mensajes en gaydar.
Dos acciones inútiles en la mañana de mi fiesta de cumpleaños.

Esta noche vienen todos.

PD: la foto es del faro de Biarritz, del viaje que hice con Gon en el puente de Diciembre. Una foto melancólica de una semana muy feliz. Lejos de todo esto.

Tuesday, January 24, 2006

Derecho de rectificación


Bueno, es un derecho que si les asiste a los del tomate, supongo que yo también disfrutaré.

Voy a hacer uso de él, porque he pensado en todo lo dicho ayer, y me parece una acción muy pueril darle carpetazo a todo y a todos por una simple decepción.
Pensando en ello, me di cuenta de que si me gustaba aquella persona a la que hacía mención ayer, en ella debía encontrar una serie de cualidades que me hiciesen quererla y desearla (dejando de lado la química física, con toda su importancia). Entonces, una vez verificadas esas cualidades, ¿se perdían todas ellas por el hecho de irse con otro chico de la discoteca? La respuesta era no. Si decidía dejar de verle por el simple hecho de que esté con otras personas, vengo a reconocer que lo único que veo en él es la posibilidad de una relación, o bien de mero sexo, sin importarme él en sí mismo. Eso no me gustaba. El pelirrojo me gusta porque, de algún modo que os juro que no sé describir me pone de buen rollo, me hace sonreir (con sus empanes y sus viejas gafas de ver, por ejemplo). Esa calma con la que se mueve por el mundo...me encanta. Por todo ello no quiero perderle, pasando lo que tenga que pasar, eso es aparte.

La fiesta de mi cumpleaños se celebrará y están todos invitados.
Es tiempo de superación.

Monday, January 23, 2006

Salvation


La noche del sábado trajo conmociones nefastas.
Volví a llorar, como la del viernes, en una parada de autobús.
Tomé decisiones, determiné finales y planeé adioses.
No soporto ver a determinadas personas alejándose de mí de la mano de otras, justo antes de que cierre la discoteca.
Lo tomaría como una fiesta de despedida para todos aquellos que compartieron tantas cosas conmigo en el 2005.

El domingo, con los ojos aún rojos, fui a comer con mis padres.
Le mandé un mensaje a Nestor (luego descubriría que se llama Manu), un chico de internet con el que había chateado hacía unos días. Le dije que si por un casual, finalmente, el domingo podía quedar para tomarse algo, que me avisara. No lo hizo hasta las 10 de la noche, y me planté en su casa como a las once.
Era una venganza, aunque fuera privada.
Nunca antes me había plantado en casa de alguien sin quedar antes en un bar o una cafetería, y me daba un poco de miedo, la verdad, pero si de algo no me arrepiento es de no haberme echado atrás anoche.
Me esperaba un tio majísimo, con unos ojos preciosos, sentido del humor y un culo en el que se pueden pulir diamantes.
Estuvimos charlando un buen rato y luego nos fuimos a la cama.
Yo esperaba un rollo aquí te pillo aquí te mato de espanto, por lo que decía en su perfil...nada más alejado de la realidad: a pesar de que era un pelín bruto en el rollo folleteo (cosa que le aportaba un morbo al asunto bastante importante) , luego era un auténtico encanto, y en contra de las previsiones me dijo que le encantaría que me quedase a dormir, pero yo me tenía que marchar.
Una maravilla, en serio.
No paraba de besarme en cuanto podía, hasta el momento en que el taxista pulsó el telefonillo.
Hemos quedado en que nos veremos el fin de semana que viene, que es cuando únicamente tiene tiempo.
Tengo que tener cuidado, pero vamos a ver qué pasa.

Thursday, January 19, 2006

Intruso


Como tal se ha colado este día de primavera en pleno invierno.
Allanamiento de estación.
Qué maravilla.

Tengo unas ganas terribles de escaparme de la oficina y pasear.

Wednesday, January 11, 2006

Academia de sarasas


Es este un gran proyecto con el que Gon y yo fantaseamos desde hace varios meses.
El objetivo, muy sencillo: conseguir una nueva raza de maricas.
Maricas guapos, bien vestidos, monos, morbosos, simpáticos...y acabar de una vez por todas con tanto maricón de bolera. Si la erradicación absoluta es imposible, al menos, aquellos que asistan a nuestras clases (que serán caras, salvo alguna que otra beca) contarán con la garantía de ir a formar parte de una nueva élite dentro del mundo sarasa.

CLASE 1: Abajo el pantalón blanco.
Un buen punto de partida (y que ya ha sido comentado en esta mi página en alguna ocasión) es la desaparición del pantalón blanco del armario de todos nuestros alumnos. Hemos llegado incluso a plantearnos la posibilidad de gasear a aquellos individuos que se presenten con ellos en la primera clase, presuponiendo una incapacidad innata para la reforma personal y estética. Esta opción tiene un problema: es cara; porque debemos dedicar uno de los espacios de la academia de manera exclusiva a cámara de gas. Sin duda, la objeción es el coste, nunca una duda moral o humanitaria.

Dada esta noción básica sobre buen gusto, proseguimos.

CLASE 2: Cejas depiladas, no!!!
A ver, no, de verdad, basta con eso. Es atroz, en serio. Una cosa es quitarse el entrecejo y dejarse una cara despejada (y aun así hay entrecejos que hacen estragos en la libido de más de uno) y otra cosa ponerse cejas de bakala chunga de Móstoles. ¿Por qué ese empeño en convertir un rostro más o menos masculino en el vivo retrato de una arpía de telenovela? Tendremos la ardua tarea de inculcar a nuestros queridos pupilos que las cejas se pueden dejar crecer a su aire, sin moldearlas o reducirlas a la mínima expresión. Esto causará sudores, ansiedad e incluso desmayos en más de uno, lo sabemos, pero finalmente lo conseguiremos: chicos con cejas, y no maricas malas. Bravo.

CLASE 3: Aprende a vivir sin la Lycra.
Ir petado, por cachas que estés (porque si tienes lorzas, lo tuyo no tiene nombre), no es bello!!!! No, de verdad. Seguro que más de uno de nuestros alumnos alegará haber ligado un montón hasta el momento siguiendo esa técnica, pero varias son las preguntas que se le pueden plantear: ¿con qué clase de tipo has ligado?, ¿con qué clase de tío ligarías de seguir nuestros consejos? Porque, a ver, si el chico tiene un cuerpazo y nos va con una licraza blanca sin mangas...pues va a ligar con un chachazo del quince, normal. Cachas, sí, seguro, pero chachazo. Sin embargo, ese mismo muchachín fibrado, de grandes brazos, se nos pone una camiseta un poco suelta, que deje adivinar los pectorales, pero no los oprima, y unos vaqueros que no le pongan el culo en la nuca (unos 501 con anti-form, por poner un ejemplo), y se convierte en ese pedazo de pibón por el que todos hemos babeado alguna vez y que suele ir del brazo de su novia...por qué, entonces, a la hora de vestir no asumir esos mismos estilos (sin caer en el mal gusto de muchos heteros, con combinaciones de colores imposibles y camisetas metidas por dentro, por supuesto), esa sencillez de complementos, esa holgura despreocupada de tantos muchachitos... Estilo, sí, moda, también. Lycra y desmesura, no, gracias.

CLASE 4: Nunca zapatos con punta.
Horror, horror, horror. Esa es la única sensación que producen al verlos. Y si son blancos...bueno, el acabose. En realidad el blanco es un color peligroso, porque...¿qué me decís de las chaquetas de vestir blancas (muchas de lino) que me llevan algunos en verano, así, con total impunidad? Por dios, donde estén unas maravillosas zapatillas o unas Converse (en esto es más fácil convencer a los alumnos porque están de moda)...El rollo Jesús Vázquez, ya. En serio, no más.

Bueno, y así seguiríamos, luchando por conseguir esa pizca de estilo y virilidad que en todos ellos pervive, lo sabemos.
Quedaría por hablar de los complementos (relojes exagerados, bolsitos, etc...), abrigos con pieles, mechas -de las chungas-, y un largo etcétera que en este escrito no puedo abarcar sin temor a dejarme algo fuera.

Espero que nadie se haya sentido ofendido, es sólo una opción, que puede tomar quien quiera, y quien quiera no (y seguir siendo un chacho). De todas formas, aun no tenemos nada, porque estamos pendientes de la subvención de la Consejería de Asuntos Sociales (que dirige nuestra querida Ana Botella, sí, la de los panes y los peces...digo, las manzanas y las peras). Pero en cuanto tengamos algo en firme, pondremos un anuncio en Shangay (esa gran revista, cuyos lectores tanto nos necesitan).

Estad preparados para la revolución.
Aceras de Chueca, ¡temblad!

Sunday, January 08, 2006

Nada nuevo


Ha sido una semana agitada ésta que ha pasado.
Hemos salido mucho, y han pasado muchas cosas.
Unas divertidas (la mayoría) y otras que aún no entiendo.

No quiero pensar demasiado.
Me limitaré a irme de compras hoy con Miguel y Gonzalo, a escuchar música en mi nuevo MP3 y a pintar el cuadro que le debo a Teresa por su cumpleaños.

Teresa, que ha recibido este fin de semana la visita de un ligue inglés que se echó la última vez que estuvo allí. Se enrollaron una noche, y no se conocían de más. Él le dijo que vendría a verla en Enero. Estaba acojonada, pero le dijimos que arriesgara, que le dijera que sí...y no ha dejado de sonreír en todo el fin de semana.

A Isa, sin embargo, la veo tristona.
Tendré que quedar con ella un día de estos, para tomar un café y reírnos de nuestros dilemas.

En cuanto a Gon, pues como siempre, maravilloso.
Me invitó a una copa cuando la necesitaba, y eso, entre dos borrachos como nosotros, es algo que se guarda para siempre. Jejeje.

Año nuevo, vida nueva??
Me da a mí que no es más que más de lo mismo.
Yo ni siquiera he dejado de fumar. Ni ganas.
Aunque dentro de eso mismo, hay repeticiones que uno encuentra agradables.

Dulce masoquismo, supongo.

Tuesday, January 03, 2006

Un buen comienzo


Estuvo bien la nochevieja, la verdad.
Con mi familia, en Majadahonda, engullimos lo que ya viene siendo un clásico de esa noche, un plato preparado con deleite artesano por mi hermano Mario: langosta a la termidoriana. Ese magnífico bicho que pasa por una cocción, un plancheado y finalmente, con la crema por encima, un buen horneado. No tengo palabras para describir lo bueno que está, pero os diré que sólo los huevos rellenos de mi madre me gustan más. Ahí queda eso.

Con mis hermanos, en concreto, de nuevo una meada de risa. Estaban en pleno rodaje del corto que les estamos haciendo a mis padres como regalo de Reyes y me puse a grabar con ellos, e incluso interpreté uno de los personajes: Jose María, el vecino coñón. Mirad, si veis a mi hermano Dani vestido de Mari Cruz, que es la mujer de Jose María, gritando como un poseso y haciendo de maruja...os morís. Bueno, y mi hermano Adrián haciendo de mi madre en los ochenta...eso sí que no tiene desperdicio!

Luego vinieron la cena, con su sobremesa y sus anécdotas, las campanadas, los besos, el champán y el show de la Jurado en TVE1 (porque es que mi padre es de esos que se pueden considerar "gente de primera", porque el tío es que nos prohíbe literalmente que veamos otro canal esa noche; es como una especie de tradición cuyo incumplimiento hace que se tambaleen los cimientos de su rutina, no sé).

Cuando conseguimos arrancarle de tan atroz espectáculo, nos bajó a Madrid a mi hermano y a mí.
Nos dejó en Moncloa, y desde allí yo me fui andando hasta casa de Miguel (un conocido a través de Axel que ha sido el alma caritativa de este año y nos ha invitado a Gon y a mí a su fiesta), que estaba en San Bernardo. Una casa preciosa, por cierto, que tienen alquilada entre cuatro personas (las palabras casa preciosa y casa para uno solo, como que en Madrid...no), con una terraza que tiene una vistas increibles a los tejados de Gran Vía.

Allí estaban ya mis pequeños (Jorge, Axel y Alberto), tomándose unas copillas después de la cena. También estaba Javi, al que desde aquí debo agradecerle la gestión para que no acabásemos en la calle aquella noche el Gon y yo (nos invitaron a una fiesta superglamourosa en Plaza de España también, pero el mismo día 31, y claro, me llegó el sms al día siguiente a las 3 de la tarde). Luego, como a las dos y media, llegó Gonzalo, al que le había costado un poco más arrancar a sus abuelos de las garras del folclore televisivo. La dinámica desde ese momento fue la misma que en tantas otras ocasiones: beber, fumar porros y cagarnos de risa. Estuvimos de acá para allá, con unos y con otros, tirirí, tarará...y, de repente, nos encontramos con que el anfitrión se había cocido de manera infame y su personalidad había devenido en la de un fauno: se quería tirar a todo lo que se moviese. Empezó por Jorge, y le sometió a un acoso tal que éste se mosqueó y todo, suscitando el siguiente debate: ¿si eso mismo se lo hace un chico a una chica, puede que acabe en denuncia por intento de violación; ahora, cuando es un chico a otro chico, lo que hacemos es simplemente reirnos y decir que Miguel es la leche? Ahí dejo eso, para la reflexión.

Visto lo visto, decidimos ir a la fiesta de Diego un rato, en la calle Luna. Yo arrample con dos botellas de Negrita que habíamos llevado a la fiesta, ante la mirada atónita de Axel, que no se atrevía.
El estado de embriaguez con el que llegué a la susodicha fiesta me impide recordar con nitidez el desarrollo de la misma, pero en resumen: nos lo pasamos bien, creo.
Todos hablaban con todos, la música sonaba, Diego bailaba, Jorge se enrollaba con un brasileño...y Axel (que de vez en cuando se desata) propuso que fuésemos a la matinal del Low, que se hacía en la sala Arena, a partir de las 6 (que ya eran).
Y nadie dijo que no. Allí que nos fuimos todos, los pequeños, Gon, los portugueses y yo.

Aquello era una debacle de estilos y formas de entender la nochevieja (y la noche en general), reunidos en una misma sala por la llamada del after-hours : pijos, bakalas, chungos, modern@s, maricas, hipermaricas, hippies sin ducharse, travestis (cubanos), punks (o lo que quiera que sean), heteros con la novia de la mano...de tó. Y todos con un pedo espectacular.
Claudia dijo que se iba, y con ella Fran, su amigo, con el que me enrollé de nuevo (el viernes también lo hice) antes de que se marchara. Un chico encantador y muy simpático al que espero volver a ver, la verdad.
Acto seguido, me robaron la chaqueta, una de mis favoritas y me cagé en la puta madre de todo lo que se movía, para después relajarme y pasar de todo. Había pagado por entrar, la música molaba y por irme a mi casa no ganaba nada. Total, ¡a bailar!
Axel y Alberto se marcharon a alguna hora de la mañana que no recuerdo y Gon y yo allí que nos quedamos, dale que te pego, hasta las 10 o así, no sé. Encima, Miguel, el relaciones del Low, no paraba de darnos copas, y aquello ya era un no parar.

Cuando salimos, hacía un sol increíble, y un día buenísimo.
Nada de frío.
La Plaza de España completamente soleada, con nubes sueltas y muy altas.
Ese cielo de Madrid, del que ya hablé alguna vez.
Comencé el año perdiéndome con Gon por Madrid, muertos de la risa, en busca de un taxi.

Sin duda, no creo que haya una manera mejor.