Monday, February 27, 2006

No answer


Al final, después de resistirme durante viernes y sábado, esperando que por una vez fuese Manu quien me mandase un mensaje o me llamase (no pretendiendo que así me demuestre amor eterno, sino simplemente que, cuando nos vemos un rato, el acto en sí es algo que también a él le apetece y no impuesto por el hecho de que yo se lo proponga), fui yo quien le mando un mensaje el domingo.
No contestó.
Aún no ha contestado.
Ese mismo día entré en gaydar y le vi conectado de nuevo.
Sí, entré en gaydar, pero ahora sólo lo hago para ver si está conectado.
Sutiles diferencias.
Gon me dice que no entiende estas pruebas de amor que le pongo. Que si tengo claro que él no quiere nada más, esto no tiene sentido, y que no puedo dudar de que cuando nos vemos le apetezca, porque podría poner miles de excusas antes de quedar conmigo.
Supongo que debo ser sincero, y que esperando un mensaje suyo, o una respuesta al mío, espero más. Espero cosas que cuando le veo conectado deberían disiparse.
Pero soy así de idiota.

Thursday, February 23, 2006

This modern love breaks me, this modern love wastes me


Ayer estuve en la Filmoteca con Gon.
Vimos "The remains of the day", o "Lo que queda del día".
Una preciosa historia de amor contenido, sin apenas palabras, durante veinte años.
Veinte años.

Ayer por la tarde me conecté a Gaydar, la página de contactos por la que conocí a Manu.
Busqué su perfil y vi que estaba conectado.
Debo confesar que me sentó mal, aunque racionalmente hablando no tengo derecho de sorpresa. Desde el principio, en las propias palabras de su perfil, dejaba muy claro que no quería compromiso, pero supongo que uno no puede evitar pensar que contigo le basta.
Tendemos (o tiendo, no incluyo a nadie) a la ingenuidad con facilidad, sobre todo si nos tratan bien.
Es entonces cuando uno empieza a lacerarse de manera completamente gratuita, a buscar en sí mismo el motivo de esa falta de exclusividad, de esa incapacidad para bastar. Un juego un poco cruel que no suele dejarte demasiado bien de ánimo, aunque debo confesar que no me veo tan afectado como otras veces. En el fondo, si le vi conectado, fue porque yo mismo me conecté...¿no sigo yo buscando?, ¿no hay un chico que quiere conocerme en mayo, cuando venga a Madrid?, ¿no me hizo ilusión el mensaje de Pedro el otro día, diciéndome que me echa de menos, preguntándome que cuándo voy a Lisboa?
A pesar de todo, me jodió verle allí, conectado, esperando a otro.
Podría haber sido una salida.

No puedo con estos amores modernos.

Tuesday, February 21, 2006

Tantos martes que no fueron viernes...


...y tantos otros que se parecieron mucho.
Como el de ayer, en el que nuestras buenas intenciones de tetería y pronta vuelta se torcieron en cañas, copas y altas horas.

Fue todo muy divertido.
Estábamos en el Café Belén, charlando de nuestras problemáticas el Gonchu y yo, cuando a mí se me ocurrió mentar a la bicha: el Gris. Algo tan inocente, y a la vez tan lleno de intención, como preguntar "¿el Gris abre los martes, no?" fue más que suficiente para provocar el desenfreno de nuestras mentes ávidas de cachondeo. Reticentes al principio, pensando en la larga semana llena de planes que nos espera, en el pequeño saldo que me saluda todos los días desde la pantalla de los cajeros, en el tamaño menguante de nuestro hígado..., acabamos por sacar la lengua y hacer una pedorreta, signo inequívoco de que todo nos la pela y que no podemos evitar nuestro fatum, que es salir los martes, sin remedio.

Primero, al Leka Leka, a sacar buen partido de sus ofertones de entre semana.
Coronitas a 2,50! En Chueca! Nos tomamos dos, claro.
Al salir de allí, la llamada de la sirena se hizo ya irresistible y tuvimos que meternos en el Gris.
Allí, como siempre, nos atufamos a copas.
Jaja, jiji, jeje.
Entramos modosos, y acabamos siendo los terroríficos critters bailarines de siempre (bueno, de esto hay diferentes modalidades, porque a veces nos quedamos en furbies fumados y otras en simples tententiesos).

Lo poco de sentido común que quedaba en nuestros cuerpos sobre la una y media nos hizo ver que era suficiente, que debíamos marchar. Lo malo, es que para llegar a Cibeles teníamos que pasar por la plaza del Rey, con nuestros mp3 y un poco de costo en nuestros bolsillos.

Fue inevitable.

Gon se lio el porro.
Nos pusimos los cascos.
Sincronizamos los aparatos.
Hicimos la cuenta atrás.
Dimos al PLAY.

Bueno, había que vernos, rodeados del completo silencio de la plaza a esas horas de la madrugada, dando botes como posesos, enfrente del Ministerio de Cultura, cantando a voces y fumando porros. Nos meábamos de la risa.

Rafaella Carrá (darín, darán), Algora (Mr High Heels, que poco a poco se va convirtiendo en un clásico de nuestros finales), Djs Pareja (con esa canción completamente infame, pero graciosísima, que incluye perlas como "no vas a misa, pero ves a Dios en la disco", no os digo más), McNamara (por supuesto, con su Boogie Movie)...bueno, el despiporre mañanero fue aquello.

Acabado el porro y completamente doblados de la risa y el fumadón, nos encaminamos a Cibeles en busca de un taxi salvador.

Allí nos separamos, hasta esta tarde.
Hoy, cine y buenas intenciones.

Té y humo


Desde el viernes que no le veo.
Ya estoy deseando.
Unos porrillos, unos tes, comentar las últimas novedades, la chacharinga...
Y es que el Gonchu no me puede faltar más de tres días que me entra el mono.
Esta tarde nos vemos, en Tribunal, cuando salga del yoga.

Manu llamó el sábado, finalmente.
Nada más descolgar ya se estaba riendo. Me decía que si era buena hora, que si me había dado tiempo a dormir la siesta...quedamos en ir al cine.
Yo quería ver la de Caché, del Haneke, pero claro, yo no sabía si al muchacho le iba a horrorizar el cine del austríaco, y como mencionó que quería ver Memorias del putón japonés (versiono), pues me dije a mí mismo: "como que no", mejor no me arriesgo a que salga corriendo. A cambio, le dije que la veríamos en versión original. Quid pro quo, que dicen.
La peli era a las diez y quedamos en la puerta de los Ideal a las nueve, para tomarnos algo antes.
Yo sigo con mis dudas respecto al tema de si este chico está fuera del armario, si es bisexual, o qué pasa...porque a pesar de que todo está muy bien...no sé, hay cosas que me escaman. El sábado, de hecho, al encontrarnos en la puerta de los cines, no me dio dos besos (como sí me los da en su casa), sólo una palmada en el brazo y una preciosa sonrisa.
Fuimos a tomar unas cañas antes, pues faltaba una hora para la peli, y estuvimos hablando de su fin de semana anterior, que había estado en ARCO, y en un pase de Cibeles, invitado en ambos casos por un "amigo" catalán. Celoso, celoso, no me puse, pero bueno...sospechas suscitó. Me habló de nuevo de sus planes de apuntarse a un curso de fotografía, para tener un par de tardes a la semana dedicadas a lo que le gusta, de que a lo mejor no puede entrar porque no quedan plazas...(ojalá que sí, porque el curso es al lado de mi casa y podríamos vernos algún día entre semana). También cayó un poco de teorización sobre el arte y la fotografía, de la cual, dentro de lo que cabe, no salí mal parado.
Luego, la peli, sobre la cual me reservo la opinión, la verdad, porque no es nada digno de demasiado comentario. Bonita al principio, y sin sorpresas, la verdad.
Desde el principio, él había dejado claro que después de la peli cenábamos en su casa. Y es que el Manu es muy abubilla. Total, que al salir del cine, nos metimos en el Metro en dirección a su pequeña pero bien aprovechada guarida.

Me hizo la cena!!!!
Sí, señores, sí, con velas y vino y de todo. Vamos, que el chico es despegado y tiene poco tiempo, pero cuando se pone...da gusto. Ya no recuerdo de qué hablamos, pero supongo que de todo un poco, de sus vacaciones, de su curro...Luego nos fuimos al sofá, y tema, claro.

En la cama, como siempre, maravilloso.
Y no sólo en el plano sexual, que lo es, sino en el aspecto cariñoso. No para de darme besos, y de acariciarme. Todo en completa contraposición con el comportamiento que asume al salir a la calle, donde sólo me da palmadas. De ahí, mi escame. Pero bueno, no adelantemos acontecimientos. Ya se verá.

Al día siguiente, desayuno con zumo de naranja recién exprimido!!!
Nos sentamos a charlar durante un buen rato, de nuevo sobre sus planes, sobre mi curro (me llamaba extorsionador y se partía de risa), sobre Vietnam...salió el tema de sus últimas vacaciones allí y me dijo que me iba a enviar un trozo de vídeo que había editado.

Estuve con él hasta la una del mediodía.
Me acompañó hasta el metro.
Palmada y sonrisa.
Se fue a por el pan.

Yo estoy muy contento, porque por el momento esto me llena y no preciso de nada más.
¿Crecerán mis necesidades? Eso no lo puedo saber hoy por hoy.
¿Él tiene un problema con su sexualidad y por ello no es conveniente que crezcan? Ahora mismo no lo sé, ni creo que aún pueda indagar en el tema.
¿Estoy feliz? Mucho, y de momento eso es más que suficiente.
Mucho más de lo que he tenido en los últimos tiempos.

Esta extrema felicidad se acerca al frenesí en el momento que pienso que hoy quedo con Gonchu.
Té y humo, qué bien.

Saturday, February 18, 2006

Grey Morocco 1.0 Version


Hay cosas que se deben respetar. Rutinas amables que estabilizan.
El Gris, sin duda, es una de ellas.

Ayer se unieron a los clásicos Teresa (mi compañera de piso) e Isa (la mordaz I. de los comments).
No es que sean ellas muy fan de ese gran reducto de recuerdos colectivos, pero la verdad es que anoche estuvo muy bien, porque han quitado el billar que había en medio (que a pesar de que tenía sus devotos, y de que su retirada hace una semana generó disturbios cerebrales y homosexualismos de una noche de verano en algunas mentes juveniles, debo reconocer que deja mucho espacio y se agradece) y estábamos todos tan anchos. Puedo incluso llegar a asegurar que, de alguna manera inexplicable, llegaba una ligera brisa de la planta de arriba.

Allí estuvimos, hasta las tres y media o así, atufándonos a copillas, para después poner rumbo a un garito que abandonó nuestras noches hace ya bastante tiempo: el Morocco. Esa famosa discoteca cerca de San Bernardo que todo el mundo decía que pertenecía a Alaska, pero por donde yo nunca le vi el pelo (rojo) a ella.

La música había cambiado sustancialmente, pero sobre todo el público, que era hiperhetero y bastante pijillo en muchos casos. Aunque la verdad es que nos la peló un pueblo a todos (casi tanto como los carteles de "espacio sin humo", debajo de los cuales Isa y yo nos encendimos sendos pitis). Mis amigas estaban la mar de divertidas y bailamos bastante. Gon y estos, borrachos como cubas, la volvieron a montar en el baño, con gritos, lindezas y besos para todos. Sindro se enrolló con ese ligue que tanta pereza le daba al principio de la noche. Pero se enrolló, que vamos, se hizo un lio, que había que deshacer el nudo cuando encendieron las luces!!! Qué pasión, qué manera de echarse encima del otro...qué caras ponían los de alrededor.

Teresa y yo encontramos un sitio despejado que encima era zona de fumadores y nos empezaron a poner un éxito tras otro de Alaska y Fangoria (la deuda histórica con la supuesta ex-dueña). No paramos de bailar como en media hora, y luego llegaron Gon y Juanjo, con su sonrisa de malos, esa que es tipo "acabo de insultar a un niño y se ha quedado llorando". Es que son...qué peligro tienen cuando beben.

Sobre las 6 y media nos marchamos de allí.
Ojerosos, cansados, sonrientes...camino del O´Muiño.
Jajaja!
Allí nos dedicamos a conseguir que David nos odiara por ser los más impresentables. Seguimos montándola (sobre todo Juanjo y Gon, yo estaba agotado), pero delante de su ligue, que encima no bebe, y debía estar flipando con la performance.
Claro, que nosotros flipamos con sus botas y no le dijimos nada, así que...

Esta tarde quedo con Manu, que ayer me llamó, y estuvo majísimo.
Ya le he llamado, como le dije ayer, y no lo ha cogido.
Ay, como me la lie otra vez...va a haber ostias!!!

Monday, February 13, 2006

Techno triste

Ahora voy con la música a todas partes, con el nuevo mp3 que le compré a Gon.
Hoy me he pasado el día escuchando "Planes de verano".
Son de un nuevo cantante, Algora, que me las ha pasado por el messenger.
Estoy enganchado.
El fondo es de música electrónica. En ocasiones, un poco dura, incluso.
De repente, aparece su voz, que es preciosa, del fondo digital.
Las letras son geniales, llenas de una tristeza sosegada, pero tremenda.
Dos de ellas hablan de dejar cosas atrás, de empezar, de buscar otra vez.
Drogas nuevas, se titula una.
En la otra se extirpa el corazón.

El sábado me lo encontré en una fiesta. Apenas pude hablar con él, de lo borracho que iba (yo).
Tenemos que encontrarnos de otra manera.
Ese día acabé con un tipo en su casa de Gran Vía.
Fue divertido, sin más.

Manu me mandó un mail el viernes.
No podíamos quedar, venían unos amigos catalanes.
Otro fin de semana sin verle.
Me decía que había pensado en mí, entre reunión y reunión, y le encantó la foto del cuadro que pinté.
Prometió leerse mis relatos.
Le he mandado un mensaje hoy, que sé que no lo va a leer hasta dentro de mil días.
Son como palomas mensajeras.
Tardan y nunca sabes si les habrá pasado algo.

Thursday, February 09, 2006

Dos historias


El año ha comenzado con un par de historias: una arrastrada desde hace tiempo, nacida en una fiesta de febrero; otra que surge de los pixels de una página de contactos, en enero de este año.

La vieja historia, con todos sus misterios, tensiones y emociones varias ha llegado a su fin. Después de aquella movida de la discoteca, cuando se fue con aquel chico delante de mis narices, yo escribí en el blog aquel intento de huida con rectificación posterior. Como un amigo me ha dicho, por mucho que me joda, lo hice con la intención de que él lo leyera, y por fin se enterara de todo, ya que yo no era capaz de sincerarme a la cara. El caso es que él nunca lo leyó (el pelirrojo es así de despistado, jeje; es una de las razones por las que me gusta), tuve que ser yo, en una conversación por el messenger, donde todo se torció desde el principio (él la comenzó preguntándome si podía venir a mi cumple con el chico que había conocido), el que le dijera que le echara un vistazo a este blog, y que aquí encontraría el por qué de mi tono distante. Como ese amigo también me dijo (qué listo es cuando quiere), debo reconocer que en el fondo, esperaba una determinada reacción cuando lo leyera: una reacción positiva. Esperaba...que de repente él también me quisiese, supongo. Pero no fue así. Se quedó sin palabras, sin saber qué decir...no tenía ni idea de todo aquello que yo sentía desde hacía ya un año. Yo lo entendí perfectamente, era un no y un perdona. Acepté las disculpas, y quedamos en que hablaríamos otro día, en persona, no por el messenger. Ese día nunca llegó, a pesar de que nos encontramos un par de veces ese mismo fin de semana (una de ellas en mi propio cumpleaños). Hace dos días (o uno, no me acuerdo) le volví a ver conectado, y le dije que teníamos esa conversación pendiente. Los dos estábamos de acuerdo en que en realidad no había mucho de qué hablar, y que era difícil establecer un diálogo estructurado sobre algo tan etéreo. Además, el resumen era claro: a mí me gustas y yo a ti no. Es reduccionista e injusto, ya lo sé, pero abreviando es algo así, y es algo sobre lo que es difícil mantener un diálogo demasiado extenso. Sólo había algo que yo quería saber: ¿le había gustado alguna vez, o siempre había sido una imaginación mía? Me explicó cómo en un principio se sintió atraído hacia mí, por varios aspectos, pero nunca me lo hizo ver, sabiendo que muchas veces ese interés se desvanecía y esperó a ver si por una vez se mantenía. No fue así, y todo se enfrió. Decidió que, no estando seguro de nada, prefería tenerme como amigo.
Durante todo ese tiempo...él con las ideas tan claras y yo montándome una peli del quince. Jeje. Soy lo peor, no tengo remedio.
Cuántas miradas, gestos y sonrisas malinterpretadas...he hecho un verdadero esfuerzo imaginativo, del que pocos fantasiosos son capaces. Pero bueno, dentro de lo que cabe ha sido emocionante, supongo, y le dio un punto añadido de interés al 2005.
Ahora está todo más o menos claro, y a partir de ahí debemos ir construyendo.

Luego está Manu, ese chico de 30 años que he conocido por una página de contactos.
Consultor, sin tiempo para nada, siempre de acá para allá y currando hasta las once o las doce de la noche todos los días. En su perfil dejaba claro que no quería nada serio, sólo encuentros esporádicos de sexo y buen rollo. No quedan minutos en sus semanas para nada más.
La primera vez que quedé con él (ya lo conté), fui directamente a su casa y todo marchó de maravilla. Buen rollo y sexo fantástico, lo que prometía. Me tuve que ir a las tres de la mañana, ya que era domingo y al día siguiente había que ir a trabajar. Me dijo que le gustaría volver a verme.
El fin de semana siguiente no pudo ser, no encontramos ese pequeño hueco donde yo encajo.
El domingo pasado, finalmente, después de quedar en que me llamaba el viernes y no lo hiciera, que me mosqueara, que le llamara el sábado, que me lo cogiera y me pidiera perdón por no tener la cabeza en su sitio, quedamos. De nuevo, fui a su casa, donde otra vez me esperaba con su sonrisa, sus velas (sí, sí, velas) y la copa de ron con coca-cola. Hizo palomitas y estuvimos charlando un buen rato. Después, la vorágine habitual de besos, caricias y sexo. Desaceleramos, para no precipitarlo todo, que era pronto, y volvimos a hablar. Nos reimos, y creamos una pequeña intimidad, algo bastante difícil dentro de esta dinámica de pequeños encuentros aislados. Acabamos lo que empezamos. La ostia.
Después, él siempre se relaja, y se deja hacer cosquillas por todo el cuerpo, y me da besos, y me acaricia, y se duerme abrazado a mí, o yo a él, y me habla de que está atrapado en un trabajo que no le deja tiempo para nada, que le encanta la fotografía, que le gustaría hacer un curso, le recomiendo en par de sitios, me pide que le mande los relatos que he escrito...y es genial.
Sobre las tres hice amago de irme a mi casa, y me pidió que me quedara a dormir.
Todo marcha, o eso parece.
Pero luego llega la semana y no se nada de él en cuatro días, y termino por mandarle un mensaje, que no contesta o lo hace tarde. Entonces, termino llamando (como pasará hoy o mañana) y a veces lo coge y otras no. Unas quiere quedar, y es como siempre, genial, pero otras no tiene tiempo o no puede.
Soy yo el que tira del carro, está claro. Supongo que debería esperar esta vez a que fuese él quien llamara, para ver un poco de interés por su parte, pero también intuyo, porque me conozco, que seré yo el que llame de nuevo. De esta manera nunca sé si se ve forzado a verme o hay un verdadero interés, aunque sea esporádico. Desde luego, cuando estoy con él, se le ve encantado.
No sé.
On verra.

Gon ha acabado hoy los exámenes.
Fiesta!!
Voy a pensar sólo en esto por el momento.

PD: La foto es de un cuadro de Mark Rothko. El otro día me compré un libro sobre su obra. Esta es una de sus pinturas clásicas, de las más oscuras, cuando el negro lo invadió todo. Él siempre odió a los críticos de arte, porque no dejaban al espectador vivir libremente sus cuadros. Decía que tenían que ser expresiones de sentimientos abstractos, como la música, y producir en cada persona una conmoción diferente. A mí este me transmite inquietud: la tristeza del negro, difuminado, como en una decepción tranquila, pero acompañado de ese azul un tanto esperanzador. Que nunca falte el azul.

Friday, February 03, 2006

Destino


El de este verano, desde luego, está decidido.
Ya está bien de decirlo y no hacerlo nunca.
Ya no pasa de este año que coja un ferry en Denia (donde veranean mis padres siempre) para irme a Formentera a pasar tres o cuatro días.
Decidido.

Thursday, February 02, 2006

En proceso...


...de recuperación, después de todo.
Manu ha reaparecido, con un par de mensajes simpáticos y agradables, que en ningún momento quieren decir que vayamos a quedar pronto, pero que al menos suponen un contacto.
Está demasiado ocupado, lo cual es una pena, porque creo que podría gustarme bastante...pero qué le vamos a hacer. Tendré que conformarme con verle esporádicamente, y disfrutar lo que pueda de ello, sin esperar mucho más.

Estoy un poco despendolado con toda esta historia, y ello me lleva a quedar más que nunca por internet, algo a lo que nunca he sido demasiado aficionado. Ya van tres en apenas dos semanas: Luis, el de Taiwan, que ni fu ni fa (si Manu no me llega a llamar esa noche me quedo con él), Manu, que es encantador y en la cama la bomba, y ayer Alberto, un canario muy majete, pero con el que creo que no hubo demasiada química por mi parte (por la suya no tengo ni idea). Fuimos a ver Munich, en versión original (por supuesto), y la verdad es que me gustó bastante. No diré que es la bomba (juego de palabras patético, en relación con la peli), pero no defrauda y es de admirar la imparcialidad de la visión del conflicto por parte de Spielberg.

No sé si seguiré con este ritmo, luego tienes el messenger lleno de gente que no te interesa y que no para de hablar.
Qué pereza.
Qué difícil que todo encaje.
Que sea perfecto por una vez.